Como para una urgencia…

“Excuse me, aphotek?”. Ya me había dado cuenta de que las palabras “drugstore” o “chemist” no eran lo suficientemente mágicas como para que me transportaran a donde necesitaba llegar. ¿Cómo es posible? ¡Si ayer vi una por aquí! Tenía un nombre pero no recuerdo cual… Por fin, después de varias paradas no reglamentarias conseguí que me dijeran que en Pleatan había una maldita farmacia. Sabía que no iba a ser la que había visto, pero bueno, me valía igual. Al fin y al cabo, una farmacia es una farmacia… ¡Qué te lo has creído!.

Pleatan, es una calle bastante larga que está un pelín más alejada de todo el jaleo del centro propiamente dicho, pero no por eso deja de ser tremendamente comercial. Yo tuve la suerte de caer en ella cuando mi móvil en una subida de tensión  se quedó completamente frito.  Está lleno de tiendas de telefonía e informática donde te ofrecen un servicio buenísimo. Igualito que en España, sí. Pleatan, también tiene alguna tienda de ropa muy local, algún puestico de comida que podría compararse con nuestras tiendas de chinos, alguna tienda para comprar acrílicos, pinceles y demás cosas para pintar, y… una farmacia.

Se había puesto a jarrerar mientras iba conduciendo pero, tal y como me habían avisado antes, tenía que llevar el chubasquero siempre guardado en la moto, ya que en la Rainy Season (estación de lluviosa),  el tormentón puede caerte en cualquier momento. Y así pasaba todos los días desde que había llegado, aunque cinco minutos antes hiciese un sol radiante y abrasador.  Llevaba mi chubasquero pero, eso sí, un pantalón corto de p*** madre. Así que fuese como fuese, iba bien caladita de cintura para abajo. Y, de repente, la  ví, preciosa y super nueva. MI APHOTEK!!. Que, ¿cómo la reconocí? Pues por un resplandeciente cartel de CONDONES FIESTA, el mismo que había visto en la almohadilla para el ratón de mi trabajo (y del que podéis imaginar las risas que me eché cuando lo vi). Disculpad la calidad de las imágenes, mi patata móvil balinesa no da para mucho más.

farmacia

Me encantaría conocer personalmente al genio que al que se le ocurrió este nombre.

Me encantaría conocer personalmente al genio que al que se le ocurrió este nombre.

Bueno, el caso es que aunque me diese un poco de miedito desde fuera no me quedaba otra que entrar. Era pequeña, estaba algo oscura y a mi parecer no cumplía los parámetros de higiene que una farmacia debe tener. Pero era o esto, o terminar de calarme y desesperarme otra media hora dando vueltas. Así que me pareció perfecta.

Una vez dentro, la cosa mejoraba un poco

Una vez dentro, la cosa mejoraba un poco

Había dos señoras sentadas en uno de los laterales con pinta de no hacer demasiado, las saludé y les dije lo que necesitaba. Tras mi speech, fruncieron el ceño como si les hubiese dicho algo malo  y una de ellas se levantó. No sé para qué porque se puso a llamar a alguien a gritos. Apareció un hombrecito sonriente. “Yes? What tu yu nid leidy?” Bueno, con un poco de suerte este me entiende. Le expuse mi problema, ya que a pesar de intentar ir al médico, me dijeron que en Ubud no había, lo cual es una mentira como un templo, me enteré después. Pero sabía que lo que tenía era una pequeña infección íntima sin importancia así que tampoco hacía falta (chicas, el agua dulce y salada aquí es muy traicionera, está muy, muy sucia!). La cosa es que después de darle una explicación digna de Vademecum durante la cual el pavo parecía estar comprendiendo todo a la perfección, se dio la vuelta y me endiñó un test de embarazo con cara de preocupación. Él preocupado y yo flipando. Mi cara debió de ser un cuadro porque lo escondió antes de colocarlo en la mesa. “No, no pregnant” y volví a empezar. Entonces me dio un paquete de compresas. Estaba empezando a mosquerarme, no me encontraba bien y estaba harta de que nadie (en este puto país) me comprendiera a la primera. Pero no era la culpa del chaval, así que le esquematicé aún más el problema. Entonces se dirigió a una nevera en la que podía esperarme que hubiese cadáveres descuartizados antes que medicinas y me sacó por fin lo que parecía necesitar. “Put this tuday an tumorow and keep in the frichshchsc”. (Fridge le costó un poco más). Pagué como 75.000 Rp. por un par de óvulos  (casi 5 euros) y, antes de salir corriendo de allí, me paré a observar que era lo que se cocía por una “farmacia” local, además de mucha limpieza e inglés del bueno.

nevera para cadáveres: reluciente y rezumando limpieza

Nevera para cadáveres: reluciente y rezumando limpieza

Cartelitos varios y calendario con titi asiática ligerita de ropa

Cartelitos varios y calendario con titi asiática ligerita de ropa

Condones fiesta y frascos de contenido desconocido

Condones fiesta y frascos de contenido desconocido

Al final, y a pesar de todos los malentendidos, me curé sin problema. Así que niños, como moraleja:  ¡traeros todo tipo de medicinas! Ibuprofeno, calmantes musculares, cicatrizante y tiritas waterproof para que no os toque el agua mientras se os cura una herida, Almax (VITAL, mucho picante por la zona), Fortasec…y todo lo que se os ocurra. Más vale prevenir que curar y mami estará lejos para daros mimitos.

Pelan, pelan, coleguis! 

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